“Venid y lo veréis” (Jn 1-39)

Written by: Zahori Art - Shen Dao Institute

(Reflexiones del capítulo 1 de “El Cristo Interior” de Javier Melloni.)

La vida sólo ocurre en el presente. Por eso la primera instrucción de la secuencia de meditación de “El eje celestial” es llegar al presente.

Cuando llegamos al presente y nos abrimos a la manifestación espontánea del momento nos encontramos y despertamos.

Despertar aquí significa ser capaces de percibir el presente sin la fragmentación que causa por nuestra intensa agenda personal. Despertar significa aquí dejar de exigir a las cosas que se adapten a nosotros para no tener que afrontar nuestros miedos y condicionantes.

Pero como apunta Melloni en su libro El Cristo Interior: “En Dios está contenida toda la realidad. No hay realidad fuera de Dios”.

Pero sólo si “venimos” a esa realidad podemos “verla”.

Sólo si “venimos” podemos “ver”.

En ese “ver”, que es percibir sin fragmentación, se descubre como lo relativo y lo absoluto están contenidos el uno en el otro, interlazados por eso que llamamos lo Divino.

Con el gradual desarrollo del “venir al presente” los sentidos sutiles de nuestro ser van despertando en el “veréis”. La conciencia se experimenta como leemos en el Kena Upanishad  a través “del ojo del ojo”.

Y la visión de ese ojo del ojo, como Melloni nos sugiere es inagotable como “inacabable es el misterio”.

Más adelante habla Melloni sin mencionarlo del vipassana, la meditación de la visión profunda: “sólo quienes tienen la mirada penetrante, ejercitada en la desnudez del desierto, lo pueden percibir”.

Por eso, en el eje celestial primero llegamos, nos encontramos y reconocemos la claridad sobre la que el presente se erige.

Sobre ese erigirse despierta la visión profunda con que cruzaremos el umbral a la segunda instrucción: “retirarse a orar” (Mc 1-35).


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