Surcaré
Written by: Zahori Art - Shen Dao Institute
Para comprender mejor esta secuencia os sugiero escuchar varias veces este audio antes de empezar a leer:
00 surcaré (haz click sobre enlace para escuchar)
Los puntos básicos de nuestra práctica son en esencia una estructura para vivir conscientemente.
Cultivar y profundizar presencia: hacernos conscientes de dónde estamos y qué está ocurriendo. La vida sólo ocurre en el presente.
Cultivar vitalidad: la fuerza vital sólo está disponible en el presente. Gracias a cultivar presencia, reconocemos la vida que permea todo, esa misma Vida que es una para todo lo que existe. No es vitalidad de fuerza física, aunque también. Es una sensación de conexión con lo que nos rodea, a un nivel sutil, y una expansión de nuestra capacidad de sentir que va más allá de nuestro cuerpo físico y sus sensaciones.
Cultivando y navegando con la fluidez: el subir y bajar del Qi por el Canal Central es una imagen que simboliza la fluidez de nuestro ser en todas las situaciones y relaciones, empezando por la relación con nosotros mismos y nuestra conciencia superior, y siguiendo con todo el mandala de relaciones personales y sociales. Fluidez significa la capacidad para sentirse cómodo con el ir y venir de situaciones y sucesos cotidianos y con todo el catálogo de emociones y puntos de vista que experimentamos. También significa dejar aflorar los recursos para vivir de un modo más espontáneo y menos predecible. Tener menos botones y reaccionar menos con aflicciones, y responder más con suavidad y cariño.
Cultivar y estabilizar claridad mental: en base a esa fluidez, la mente que es en sí espaciosa y luminosa, despeja nubarrones porque las emociones están más calmadas gracias a la fluidez y la vitalidad. Sin nubarrones, o con menos, con más perspectiva, contempla el vivir como algo ampliamente más rico que la definición de “yo, cuerpo físico, mundo material”. Los puntos de vista se suavizan y se reconoce el estado de pureza que es la base de todo lo que es.
Descansar en la Luz del Corazón: gracias a la integración de presencia, vitalidad, fluidez y claridad mental nos establecemos gradualmente en ese estado de contemplación que llamamos la Luz del Corazón. Esto es simplemente una sensación de apertura y comodidad en el presente, de bienestar y de gozo. Ahí surcamos, en fluidez y presencia, las aguas del amor, esa luz del corazón, gracias a nuestro barco de cristal, la pureza de nuestro ser, la pureza de este mundo.
Cada uno de estos puntos corresponde a una instrucción de El Eje Celestial. Como podéis ver, las instrucciones no son para cuando estamos sentados en la silla practicando, sino para cuando estamos viviendo el día a día.



