Arte Sagrado

En esta sección podrás encontrar información ampliada y detallada de las pinturas que presentamos en las Galerías “Estilo Tibetano y Newari“, “Estilo Japonés” y “Mandalas/Yantras“, para así comprender mejor su significado y poder disfrutar de su belleza.

# SAMADHI
Modelo del sistema de chakras
# SHRI YANTRA
La Montaña Cósmica de la Gran Diosa Universal
# GANESHA
El Guardián del umbral
# MANDALA DEL BUDA DE LA MEDICINA
Palacio de la Sanación del Buda Bhaisajyaguru, Señor de las Medicinas
# EL ORO: EL METAL SAGRADO DE LOS THANGKAS

SAMADHI
Modelo del Sistema de Chakras

“Samadhi, Modelo del sistema de chakras” – (Medidas: 102cm x 40cm)
Thangka estilo Newari, Nepal

La palabra “samadhi” proviene del Sánskrito: “sam” o “samyak” – completo y “ādhi” – absorción. En su origen designaba el estado último de la concentración yógica en la cual todos los opuestos son superados, donde el yogui logra trascender las limitaciones de su propio cuerpo y alcanzar la unidad con lo divino. Hoy en día, esta palabra se traduce, a menudo, como “iluminación”. Por su parte, el término “samadhi mudra” hace referencia a la posición de manos que expresa el estado de meditación más profunda.

En la actualidad, en Nepal se sigue utilizando el significado original de samadhi para describir el cuerpo etéreo del ser humano, constituido por los siete chakras y la serpiente Kundalini.

El thangka Samadhi proviene de la tradición gubaju de los Newari, en el valle de Kathmandú (Nepal). El ser humano, en tanto que phurba, permanece de pie en el centro. A lo largo de su columna vertebral se sitúan los símbolos de cada uno de los siete chakras, mientras que la serpiente Kundalini duerme entre ellos.

Cada chakra se impregna del flujo circular de energía que asciende, con un movimiento espiral, desde la parte inferior de la columna al siguiente chakra hasta alcanzar la corona. En las enseñanzas tántricas nepalíes no existe jerarquía entre estos distintos centros energéticos. La acumulación de energía de cada uno de los chakras, junto con la conexión energética ascendente y descendente entre ellos, ayuda al ser humano a mantener un buen nivel de salud.

1º chakra: Chakra raíz – Shankha (“concha” – en sánskrito: muladhara). Situado en la parte inferior del cuerpo, en él shakti se desarrolla. Ganesha, el guardian del umbral, abre la puerta a este chakra. Por ello, su planta sagrada es conocida
como mûlaka (en sánskrito) o mula (en nepalí) – ‘raíz’; es un rábano con aspecto
de mandrágora.

2º chakra: Chakra sexual – Gadha (“maza” – en sánskrito: svadhisthana). Representa
el centro energético del ser humano. En él, los alimentos se transforman en energía y
los órganos eliminan cualquier toxicidad.

3º chakra: Chakra del plexo solar – Chakra (“disco” – en sánskrito: manipura). Este
centro energético nos protege de los peligros y levanta un escudo protector contra
todo aquello que puede herirnos.

4º chakra: Chakra del corazón – Padma (“loto” – en sánskrito: anahata). Es el centro
de los cuatro puntos cardinales que mueven internamente a la persona. Cualquier bloqueo en este chakra dificulta las relaciones de cada uno con su entorno y con el
mundo, y aumenta las posibilidades de enfermar física y espiritualmente.

5º chakra: Chakra de la garganta – Chaturbuj (“cuatro armas” – en sánskrito: vishuddha).
Este centro energético brinda la ayuda necesaria al ser humano para entrar en harmonía
con su entorno. Le permite, además, acceder al plano espiritual, conectado el cuerpo
físico con el sutil.

6º chakra: Chakra del entrecejo – Trishul (en sánskrito: anja). Este chakra nutre la
relación del ser humano con una trinidad temporal (pasado, presente y futuro) y con tres
deidades: Brahma (creación, a la izquierda), Vishnu (mantenimiento, a la derecha), Shiva
o Mahadev (destrucción, en el centro). Es aquí donde se almacena la sabiduría cósmica,
tomamos decisiones y entramos en contacto con el mundo sutil.

7º chakra: Chakra corona – Sahastrasir (en sánskrito: sahasrara). En este centro se
guarda la energía universal, con la que podemos entrar en contacto cuando nutrimos el
chakra de la corona o de la cabeza con energía del chakra raíz.

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Información extraída del libro: MÜLLER-EBELING, C., RÄTSCH, Ch., BAHADUR SHAHI, S., “Shamanism and Tantra in the Himalayas“, Ed. Thames & Hudson, United Kingdom, 2002
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SHRI YANTRA
La Montaña Cósmica de la Gran Diosa Universal

“Shri Yantra, la Montaña Cósmica de la Gran Diosa Universal”
(Medidas: 80cm x 80cm)

A través de la contemplación del Shri Yanta, el practicante puede adentrarse hasta la esencia de su Ser y conectar con la divinidad.

Los nueves triángulos, o circuitos, que forman este yantra expresan, de manera simbólica y energética, las etapas sucesivas en el proceso de evolución de la conciencia universal hasta la multiplicidad de la existencia. Y por lo tanto, también son un mapa de regreso que lleva al practicante desde la multiplicidad de la existencia hasta la unión con la conciencia original a través de la esencia de la gran diosa universal.

Sus nueve circuitos se ordenan desde un plano físico o terrenal hasta elevarse, gradualmente, al punto culminante, el estado de felicidad suprema, moviéndose del nivel tangible al nivel sublime y sutil.

Esta es una magnífica obra de arte sagrado que ha sido usada durante milenios por grandes yoguis y practicantes para alcanzar elevadísimos niveles de conciencia.

Beneficios de contemplar y meditar con Shri Yantra

Dicen los textos clásicos que Shri Yantra es uno de los más favorables y poderosos.

Se le tiene en gran consideración por ayudar a alcanzar metas espirituales y materiales.

En India se considera que es fuente de integridad energética y fortaleza mental, y que, por lo tanto atrae abundancia y riquezas a todos los niveles de la persona (físico, energético y espiritual).

Es una fuente de paz y harmonía interna. La simple contemplación o el estar en su proximidad ayudan a aquietar la mente y las emociones, ayudando a la persona a adquirir un nuevo punto de vista para superar las dificultades.

La gran Diosa Tripura Sundari, la creación y Shri Yantra

Shri Yantra es la representación geométrica y lineal de lo que para los yoguis y yoguinis es la gran Devi, la gran Diosa universal, Lalita Tripurasundari, también conocida como la Diosa Roja:

Tripura es el Shakti, primordial, la esencia del poder universal, al luz de la manifestación. Ella, siendo las letras del alfabeto, dio luz a los tres mundos. Cuando se disuelve, es la residencia de los tattvas, (los elementos y las categorias de la existencia), aún siendo ella misma.” – Vamakeshvaratantra

La creación del Shri Yantra está descrita en el Yogini Hridaya Tantra, el Tantra del Corazón de la Yoguini:

Oh, ser puro, te voy a contra el origen de la Rueda de la Creación:

De las cinco partes de Shakti viene la creación y de las cuatro de Shiva, viene la disolución. El mundo se crea gracias al poder femenino y se recicla gracias a la conciencia masculine. La unión de las cinco shaktis y los cuatro fuegos de shiva hacen que la Rueda de la creación gire.

Cuando ella, la shakti original, de su propia voluntad asumió la forma del universo, entonces la Rueda de la Creación inició la pulsación que lo mantienen todo. En estado de pura conciencia y vibrando, apareció el bindu (punto central). De este flujo de luz suprema en pulsación emanó el océano del cosmos.

El yantra-chakra de los nueve yonis (triángulos) es la gran masa de conciencia y gozo.

Pero ¿qué es exactamente el Shri Yantra?

Un yantra es figura geométrica usada en las prácticas de meditación y en los rituales tanto hindúes como budistas. Según el texto Tantraraja Tantra, existen 960 yantras. Sri Yantra, el más conocido, proyecta una parte filosófica muy importante del pensamiento oriental: el nacimiento del universo gracias a la expansión del aspecto femenino de la divinidad. Es difícil determinar la fecha exacta de su concepción y construcción. Sin embargo, debe haber sido concebido en una época muy temprana y transmitido durante siglos.

Este yantra es también conocido por el nombre de “Navayoni Chakra”, al estar compuesto de nueve (nava en sánskrito) triángulos (yoni en sánskrito) o circuitos, si se cuentan desde el plano exterior hasta el bindu.

Ese bindu central (en sánskrito “punto”) es el eje de los nueve triángulos entrelazados: Cinco de sus triángulos, superpuestos y con las puntas hacia abajo, representan a Shakti, la energía universal, el aspecto femenino. Los otros cuatro triángulos, con las puntas hacia arriba, representan a Shiva, la conciencia universal y aspecto masculino. Ese aspecto masculino es en si inerte, conciencia pura sin energía. Es por eso que el universo nace, de la interacción de ambas fuerzas, pero gracias al poder del aspecto femenino.

En los yogas se considera el Sri Yantra como un esquema simbólico de la forma verdadera de Shakti, de cómo la fuerza universal (vishvarupa en sánskrito), desciende en distintas etapas hasta manifestarse como la multiplicidad que conocemos como “universo” o mundo material.

Es una ilustración del campo cósmico en la creación. Como la creación en sí misma, el Sri Yantra surge de la fuerza del deseo original.

Esta manifestación está representada en bindu, el punto o Diosa central. En su primer estadio, bindu constituye el núcleo de la energía concentrada, los aspectos dinámico y estático de los dos (Shiva-Shakti) en uno.

En el segundo estadio empieza la creación. Según el texto tántrico Kamakalavilasa, “el punto esencial en el medio del Yantra es la Suprema Shakti, cuando crece evoluciona hasta la forma de un triángulo.” En este punto, las energías dinámica y estática interactúan y emergen dos puntos más para formar una tríada de puntos – el triángulo original.

El triángulo con el vértice hacia abajo simboliza el principio femenino o principio cinético de creación, y representa el primer patrón del deseo original en el proceso de creación.

Por su parte, bindu contiene el principio masculino o principio estático. De este modo, la creación es el resultado de ambos principios, del triángulo y el punto, y la felicidad absoluta de su unión.

El triángulo principal simboliza los tres aspectos de Shakti: la juventud (Trividha-Bala), la belleza (Tripura-Sundari), la ferocidad (Tripura-Bhairavi, en el sentido de la fuerza y del dinamismo). A su vez, también representa el triple proceso de creación, preservación y disolución.

La expansión de tiempo y espacio, sonido y energía, continúa en el proceso de creación, y el triángulo principal se transforma en una serie de líneas, triángulos, círculos y cuadrados hasta formar el Shri Yantra.

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GANESHA
El Guardián del umbral

“Ganesha danzando” – (Medidas: 60cm x 50cm)
Thangka estilo Newari, Nepal

Jai Ganesha, Jai Ganesha, Jai Ganesha Deva.
Mata Shrii Parvati, Pita Mahadeva.
Vakratunda Macaya, Surya koti samaprabha.
Nirvinghnam kurume deva, sarva kareysu savada.

Victorioso Ganesha, victorioso Ganesha, padre de los dioses.
Tu madre es la gran hija de los Himalayas, Parvati,
y tu padre el gran Shiva Mahadev.
A ti, ser de la barriga redonda y de fuerte cuerpo,
que brillas como diez millones de soles, te adoramos.
Elimina todos los obstáculos en todos nuestros actos
”.

Invocación a Shri Ganesha

Hijo de Shiva y Parvati, Señor del Universo e hija de los Himalayas, Ganesha simboliza la unión de amor y deseo, origen verdadero de todas las cosas, de cada criatura, de cada ser humano, principio de todo.

Nacimiento de Ganesha

Shiva pasó millones de años en la montaña sagrada de Kailash, absorto en sí mismo y en la creación. Al darse cuenta de la solitud de esa vida en aquellas cumbres heladas, se percató de la belleza de Parvati, hija de los Himalayas. Conmovido por su gracia, se consagró por completo a esta deidad femenina, y Parvati le correspondió feliz. Durante siglos, permanecieron unidos, enfrascados en su placer mutuo.

Tras disfrutar de incontables amaneceres y atardeceres en los brazos de su mujer, Shiva sintió la necesidad de explorar otros mundos hasta allí donde llegaban los rayos del sol Surya y de la luna Chandra. Envuelto por el deseo de descubrir lo todavía desconocido y adentrarse con sus divinos poderes en cosas nuevas, dejó a Parvati y partió a recorrer otros mundos.

Siglos después, sus pasos le condujeron al lugar donde había vivido la felicidad más absoluta: el hogar de su divina mujer, Parvati. Para su sorpresa, Shiva se encontró con un magnífico joven en la entrada, impidiéndole el paso. Su madre, Parvati, que le había creado del rocío de su cuerpo, le había pedido vigilar la puerta y no dejar entrar a nadie mientras ella tomaba su baño.

Enfurecido al no poder acceder a su propia casa, Shiva preguntó al joven: “¿Quién eres tú para impedirme el paso?”. Ganesha se limitó a responder: “Aquí no queremos mendigos, así que márchate”.

Shiva sentía cómo su cólera aumentaba mientras decía: “Aunque vaya medio desnudo, todo el mundo me pertenece”. Pero Ganesha permanecía impasible, siguiendo la petición que su madre, Parvati, le había encomendado: “Entonces, vete a mendigar a tu mundo, pero no a la casa-montaña de Parvati. Esta es también mi casa. Soy el hijo de Shiva, el guardián del umbral. Y vigilo la puerta por ella con mi vida”.

Ante aquellas palabras, Shiva replicó enérgicamente: “Eres un gran mentiroso. ¿Acaso no crees que reconocería a mi propio hijo?”.

La tensión empezaba a adueñarse también de Ganesha, quien, cansado de aquella situación, respondió: “Aunque haya nacido hoy, sé reconocer a un pordiosero cuando lo veo. Vete por donde has venido”.

Shiva clavó, entonces, sus ojos en Ganesha y de manera muy pausada le preguntó: “¿Vas a dejarme entrar?”. Él replicó: “Ni hablar.”

“Perfecto”, respondió Shiva, “entonces no entraré”. Mientras pronunciaba estabas palabras, el propio Shiva lo miró con dureza y le cortó la cabeza, lanzándola tan lejos como pudo, más allá de los Himalayas.

Parvati salió corriendo de la casa y al ver lo sucedido espetó a Shiva: “¡Nunca llegarás a ser nada! ¡Acabas de matar a tu hijo!”. Se inclinó entonces sobre su hijo y rompió a llorar. Entre sollozos, Parvati continuó diciendo: “¿Tú te crees un buen esposo? Te marchaste para recorrer mundo, sin rumbo fijo, y me dejaste sola en casa teniendo que hacer todo el trabajo. Como tú te dedicas a vagar por ahí soñando todo el tiempo, nosotros tenemos que vivir en la pobreza sin apenas para comer.”

“Shiva y Parvati bañando a Ganesha”
Miniatura Kangra, siglo XVIII – Museo Allahbad, Nueva Delhi

Shiva, el Señor de todos los mundos, se acercó a Parvati para tranquilizarla. Miró a su alrededor y la primera cabeza que vio fue la de un elefante. Agradeciendo a aquel animal por su sacrificio, le cortó la cabeza y la colocó, entonces, sobre los hombros de su hijo, soplando un nuevo aliento de vida en él.

En el momento en que Ganesha abrió los ojos a su nueva existencia, Shiva, el Creador y Destructor del Universo, se dirigió a su hijo diciéndole: “Por favor, perdóname por mi negligencia. Desde que has renacido a una nueva vida, el primer agradecimiento y la primera invocación de todos los seres vivos ha de ser para ti. Antes, incluso, de que cualquier persona me rinda homenaje y por el resto de los tiempos deberá primero ofrecerte su respeto.”

Shiva nombró a Ganesha Guardián del umbral, cruces, portales, entradas para todos los tiempos y mundos posibles. Por su primer cuerpo humano, Ganesha es, además, Protector de los chakras, custodiando la entrada al primer chakra (muladhara), fuente de toda energía (shakti) sin la que ningún ser humano puede vivir.

El rábano, conocido como mula (en nepalí) es la planta sagrada del dios elefante.

Jai Ganesha, Jai Ganesha, Jai Ganesha Deva
Mata Shrii Parvai, Pita Mahadeva
Jai Ganesha, Jai Ganesha, Jai Ganesha Deva
Ek danta, dua danta, char bhuja dhari
Kapal bhari raato sindoor musa ko sawari
Jai Ganesha, Jai Ganesha, Jai Ganesha Deva

Victorioso Ganesha, Padre de los los dioses
tu madre es Parvati, tu Padre Mahadeva
[Shiva]
Victorioso Ganesha, Padre de los dioses,
Tú, tú que tienes dos dentaduras y cuatro brazos fuertes,
Tú tienes bermellón en tu frente
Y estás sentado sobre una rata
Victorioso Ganesha, Padre de los dioses
”.

(Cantado por Maile Lama y Mohan Rai)

“Ganesha preparándose para lanzar su flor de loto”
Miniatura Basholi, aprox. 1730 – Museo Nacional, Nueva Delhi

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Información extraída del libro:
1) MÜLLER-EBELING, C., RÄTSCH, Ch., BAHADUR SHAHI, S., “Shamanism and Tantra in the Himalayas“, Ed. Thames & Hudson, United Kingdom, 2002
2) BUCK, W. (trad.), “Mahabharata“, Motilal Banarsidass Publishers, Delhi, 2006
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MANDALA DEL BUDA DE LA MEDICINA
Palacio de la Sanación del Buda Bhaisajyaguru, Señor de las Medicinas

“Mandala del Buda de la Medicina, Palacio de la Sanación del Buda Bhaisajyaguru, Señor de las Medicinas”
(Medidas: 80cm x 60cm)

Ésta es la primera de una serie de setenta y siete pinturas creada para la enseñanza de la medicina tibetana. Las imágenes pictoriales forman el texto base para la transmisión de esta medicina. El texto es conocido como “El Tratado del Zafiro Azul” (“Vaidurya Sngon Po”), y fue escrito por Sangye Gyatso, médico del 5º Dalai Lama, en el siglo XVII.

Esta primera pintura ocupa un lugar privilegiado con respecto a las otras de la misma serie, dado que en ella se realiza la transmisión de conciencia del Buda de la Medicina a los estudiantes. En esta pintura, el Buda de la Medicina enseña en silencio la ciencia de la sanación a sus discípulos, que son permeados con ese conocimiento para acceder a una profunda comprensión de lo que es la salud y la enfermedad, más allá de las simples apariencias del mundo físico.

Los estudiantes también son iniciados en la comprensión de la conciencia humana, de la energética del sistema de meridianos y de la anatomía sutil. Todos estos conocimientos son la base para el posterior estudio de la anatomía, fisiología, patología y uso de remedios (fitoterapia, moxibustión, sangrías, cirugías, etc…). Por todo eso, se considera que el resto de la serie de pinturas del tratado deriva de esta primera imagen.

La pintura representa la ciudad celestial del Buda Bhaisajyaguru, Señor de las Medicinas, “Surdasana”. La ciudad está rodeada por cuatro “montañas” y en su centro se erige el Palacio de la Sanación.

El palacio, como también toda la ciudad, es una emanación del Buda de la Medicina. Su disposición recuerda a la de un mandala, con su recinto cuadrado y sus cuatro puertas orientadas hacia los puntos cardinales.

En el centro de la pintura, el Palacio del Mandala del Buda de la Medicina es el lugar donde se enseña la ciencia de la medicina. El Buda Shakyamuni, como Buda de la Medicina, está sentado sobre un trono hecho con piedras preciosas talladas en el centro de Sudarsana, el centro del palacio de la ciudad de la medicina. Están presentes, además, las deidades de la devaloka, eruditos ermitaños, deidades hindús, y discípulos budistas, incluyendo entre ellos bodhisattvas y estudiantes devotos.

Mientras permanece sentado sobre el trono central, el Buda de la Medicina se expresa como los cuatro eruditos ermitaños, que son hermanos, quienes enseñan a todo tipo de estudiantes al mismo tiempo. Cada clase de estudiantes recibe enseñanzas de acuerdo con su nivel de conocimiento sobre la naturaleza fundamental de la realidad y las vidas de los seres.

En los bosques medicinales de las cuatro montañas crece una amplia variedad de árboles y plantas. Hermosos pájaros anidan en los árboles de los bosques de estas cuatro montañas. En esos mismos bosques habitan, además, muchos otros pequeños animales que proporcionan preciados remedios, que se añaden a las plantas y minerales.

Las deidades situadas en la parte superior son representaciones del linaje de las enseñanzas de medicina, incluyendo el 5º Dalai Lama, los Ocho Budas de la Medicina, y varios eruditos en esta materia.

Ésta es una pintura excepcional para todas las personas que se dedican a la medicina y a las terapias de sanación. Infunde el espacio de sanación con una conciencia muy clara que ayuda a la mente del practicante a comprender mejor las necesidades del paciente y a desarrollar su lado intuitivo.

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EL ORO: EL METAL SAGRADO EN LOS THANGKAS

“Kalachakra Mandala – Hecho en Oro”
(Medidas: 60cm x 60cm)

Uno de los elementos más importantes en la creación de los thangkas es el oro. Este metal sagrado, que representa en sí el brillo y la pureza del espíritu, aporta a las pinturas elegancia y una gran variedad de perspectivas visuales.

Hay dos formas básicas en las que lo encontramos. Hay un tipo de pinturas en las que el oro se usa para añadir toques de decoración y brillo en lugares específicos de la figura, sobre todo en las joyas de las formas en estado de gozo.

La otra forma es cubriendo totalmente el fondo de la pintura, sobre la que el grupo de pintores trazará formas. En estos excepcionales thangkas de fondo dorado se usa tan solo un reducido número de colores.

Para crear el fondo dorado de las pinturas, se mezcla polvo de oro con pegamento y se aplica sobre el lienzo.

“Tara Verde – Hecho en Oro” – Detalle

Al observar con detalle una de estas imágenes, se perciben áreas brillantes, que constituyen un rasgo muy característico de este estilo de pinturas. Al elaborar un thangka, el artista pule la superficie dorada de la pintura con una piedra semipreciosa y afilada para crear, con ella y usando colores, símbolos y sombreados.

El oro en las pinturas hace que la sala donde se encuentren parezca tener siempre una luminosidad especial que deleita el sentido de la vista y aporta seguridad al corazón.

“Mandala del Buda de la Medicina – Hecho en Oro”

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