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“No sólo de pan vive el hombre”


Alimentación y hábitos saludables en Acupuntura Barcelona Shen Dao

Los cuatro nutrientes

Por Oliver Chamorro Moreno (*) | Instituto Shen Dao – Acupuntura Barcelona

Creo que este va a ser el título de nuestro libro si un día lo publicamos con Ferran. Ya es tiempo el que vengo compartiendo conocimientos de distintas áreas y no sólo de nutrición con cada persona que nos visita y se trata en la consulta. Todos somos más de lo que comemos.

Por suerte o por cierta desgracia, en nuestra sociedad, en este mundo industrializado nos volcamos demasiado en aquello que entra por la boca; y cuando digo “nos volcamos demasiado” es que lo hacemos con una gran falta de conciencia, ya que nos vamos “al comer” antes que “al nutrirnos” y en este ámbito es esa la pregunta que nos deberíamos hacer: “¿Qué necesita mi cuerpo para nutrirse?”

Hay muchos aspectos, y no sólo la comida y la bebida, que nos nutren. Voy a tomar en este caso el ejemplo de los 4 nutrientes enseñados por Buda, que para mí son muy acertados y fuente de inspiración –como siempre se aceptan matices para cada caso individual.

1. De alguna forma el cuerpo físico se ve nutrido de comida y bebida, nuestro cuerpo y nuestra mente se benefician de ello.


Son responsables de nuestro bienestar, no sólo por lo que comemos y bebemos, sino por cómo comemos y bebemos. Por eso va a ser esencial distinguir qué comida y qué bebida van a promover salud en nuestro cuerpo y qué comida y bebida nos dañan. Muchas veces no es la misma para tod@s.

Nutricionalmente se ha comprobado que mantener unos hábitos de comida saludable puede reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Y también el hábito de lo que comemos puede traer sufrimiento y desesperación o, por el contrario, paz y bienestar.

Otros aspectos que pueden ser importantes a la hora de alimentarse son: la ética y el respeto medioambiental. Podemos citar estos dos en el sentido de compasión por el planeta en el que vivimos y los otros seres que lo habitan.

2. El segundo nutriente es todo aquello que nos llega por los sentidos.


Podemos contar con seis órganos (sé que otra persona haría otra clasificación, soy flexible y acepto críticas), seis objetos de los sentidos y seis conciencias de los sentidos.

Los seis órganos son: ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente. Mientras que los seis objetos de los sentidos son forma, sonidos, olores, sabores, objetos táctiles y objetos mentales. Las seis conciencias de los sentidos son vista, escucha, olfato, gusto, tacto y pensamiento. Los objetos mentales incluyen todos los aspectos psicológicos, físicos, emocionales y espirituales de los sentidos.

Todo aquello que oímos, vemos, tocamos… afecta de alguna forma a nuestra conciencia en nuestra mente y son nutrientes para la conciencia de los sentidos.
Como ejemplo: si te sientes con ansiedad, con miedo o con depresión, puede ser porque has estado tomando demasiadas toxinas a través de los sentidos, sin ni tan siquiera saberlo. Sé consciente de lo que ves, lees y escuchas y protégete a ti mism@ del miedo, frustración, ira, sufrimiento, ansiedad o violencia que ello promueve.

Estar atent@, observando lo que realmente necesitamos, es lo que nos va a permitir absorber en nuestra conciencia todas esas percepciones y mensajes que van implícitos en lo que nos entra por los sentidos. Podemos resistir a todos esos mensajes o, haciéndolo más fácil, con presencia y sabiduría limitar nuestra exposición a ese tipo de mensajes. Consume conscientemente lo que entra por los sentidos.

3. El tercer nutriente sería la voluntad, nuestro deseo más profundo de obtener aquello que queremos.


Esta apetencia dirigirá muchos de los actos de nuestro día a día, determinará nuestras aspiraciones personales. Deberíamos preguntarnos: ¿Cuál es mi más profundo deseo en la vida? Mirar profundamente en nosotr@s mism@s para saber qué tipo de energía nos motiva cada día. Tod@s queremos ir a algún sitio o hacer algo. ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?

El deseo es motivación, es el motor propio que nos va a impulsar y dar energía. Si tenemos deseos saludables como querer cuidar y proteger la vida, cuidar el medio ambiente o vivir simplemente una vida equilibrara con tiempo para cuidar de nosotr@s mism@s o de nuestros seres queridos, nuestro deseo nos traerá felicidad.

Nuestro deseo más profundo es la base de nuestros actos, incluso en lo que queremos estudiar y cuál va a ser nuestra futura profesión (dedicación a los demás). Si quiero ser un doctor-sanador y cuidar, ayudar a curar a las personas, vas a enfocar tu deseo en ello y poner toda tu energía. Después de devenir un sanador te olvidas de todo el trabajo duro, las noches sin dormir, y, por el contrario, simplemente te sientes feliz de la contribución que haces a la sociedad.

Debemos mirar profundamente en la naturaleza de nuestro deseo para ver qué es lo que realmente nos empuja en la dirección de la liberación del sufrimiento y hacia la paz y compasión, o en dirección hacia la aflicción y la miseria. ¿Qué es lo que realmente queremos mirando desde lo más profundo de nuestros corazones? ¿Es dinero, fama, poder?, o bien ¿es encontrar paz interna, siendo capaz de vivir una vida plena y disfrutando el momento presente? La felicidad se hace presente cuando estamos en paz con nosotr@s mism@s.

4. El cuarto nutriente es la conciencia.


Nuestras percepciones, nuestras experiencias, así como los hábitos y esencias heredadas son huellas que se almacenan como semillas en el más profundo nivel de nuestra mente, llamado el almacén de la conciencia o conciencia almacenada.

Existe también otra serie de semillas que van germinando en un nivel superior llamado conciencia mental. Ésta refleja nuestro día a día, ya que todos nuestros actos (lo que pensamos, decimos,…) provienen de nuestra mente. Nuestra conciencia debe ser cuidada observando qué consume, ya que éste será nuestro sedimento, nuestra esencia.

Lo que representa el segundo nutriente, del que ya hemos hablado, lo que nos llega por los sentidos, son lo que llamamos las puertas, ya que todos los objetos de nuestra percepción entran a nuestra conciencia a través del contacto sensorial.

Lo que llamamos la conciencia mental es como el guardián, que debe estar atento a estas puertas de nuestros sentidos y ser muy cuidadoso con qué sensaciones o percepciones deja pasar hacia la conciencia almacenada.

Desde la conciencia almacenada también pueden subir “semillas” hacia la conciencia mental. Estas semillas se llaman formaciones mentales. Una formación es el fruto maduro que se crea a partir de distintos elementos. Como una manzana es el producto de semilla, lluvia, tierra, viento, nubes, espacio, tiempo y más. Formaciones mentales pueden ser la ira, el amor, la duda o el orgullo, que serán el fruto maduro proveniente de distintos elementos.

En la conciencia almacenada hay muchas semillas, que pueden o no manifestarse. De este modo, tenemos claro que si nos nutrimos de ira se almacenará ira, y así con todas las otras sensaciones y emociones.

¿Qué hacer cuando una emoción que no nos gusta emerge de la conciencia almacenada a la conciencia mental? Esto quizá sea el siguiente artículo o mejor os refiero a este otro artículo escrito por Ferran Blasco.

Mas por el momento os aconsejo, si me permitís: mirar profundamente, identificando la naturaleza de nuestro sufrimiento para saber qué tipo de nutrientes (1, 2, 3 ó 4) han traído esa emoción o estado a nuestro ser.

Tenemos la posibilidad de trabajar estas cuatro formas de nutrirnos personalmente o crear una conciencia colectiva con ello, la shanga –nuestra comunidad, grupo de amigos, que puede ayudarnos a nutrirnos más acertadamente y con más presencia.–

Podemos tener con nosotros y recitar este pequeño mantra para nuestro día a día:

“Me nutro con lo que como,
bebo, siento, deseo con conciencia,
ello me aporta paz interna, alegría y felicidad sin límites
.”

Feliz nutrición y sabed que la práctica consciente y constante puede sorprenderte en este viaje maravilloso que es la vida.


Si deseáis más información, os sugiero el libro de Thich Nhat Hanh, “Saborear: Mindfulness para comer y vivir bien” (“Savor, Mindful Eating, Mindful Life”).

Oliver CHAMORRO fue acupuntor en Instituto Shen Dao – Acupuntura Barcelona durante más de 2 años. Desde 2013 está inmerso en el increíble Proyecto Circle Up: un proyecto de construcción de la comunidad a través del juego y movimiento corporal, que invierte en los niños, jóvenes y voluntarios locales, así como en lugares, personas y situaciones en desventaja social, cultural y/o física.

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